Una olla (se pronuncia «oyya») es una maceta sin esmaltar y porosa con la que puede regar las plantas. La idea es sencilla, pero eficaz: entierre la maceta entre las plantas, llénela de agua, ponga la tapa y listo...
Una olla libera el agua lentamente en su entorno y ahorra hasta un 70% de agua en comparación con regar con manguera o con regadera.
Gracias a la pared porosa de la maceta, el agua sale de la olla y se libera a las plantas de alrededor. La tapa evita la evaporación, pero también que los mosquitos pongan huevos en la maceta o que (en caso de sequía) se llene de babosas.
Las ollas son perfectas para el huerto, una jardinera o una maceta grande.